Vivir acá, vivir allá. Tercera Parte.

La primera aclaración que me corresponde hacer antes de contar como me resultó vivír en la cultura Española es que me experiencia se limitó solo a Palma de Mallorca. Por cuestiones que no vienen al caso, no viajé por el resto de España. Este hace que toda mi visión gire en torno a Palma y al resto de la Isla de Mallorca.

La segunda aclaración es que durante los 10 meses de estadía mantuve mi trabajo desde casa. Mi interacción con la ciudad, la gente y sus costumbres se basó en las salidas comunes diarias, en los amigos de amigos y en los clásicos botellones o juntadas libres, donde se mezcla todo tipo de gente.

Aclarados esos dos puntos, voy a comenzar con la conclusión que saqué luego de 3-4 meses de haber estado viviendo ahí. Y es que si bien la cultura española tiene su importantes diferencias, particularidades, virtudes y defectos, a rasgos generales, no me pareció tan diferente a la cultura argentina.

Las veces que hice este comentario, a algunos les pareció lógico, y a otros una burrada. Depende de como se lo mire estimo que ambas son opiniones válidas, pero yo me quedo con la primera.

A nivel cultural, me dió la sensación de que los españoles tiene los mismos vicios, o los mismos tipos de vicios que tenemos los argentinos. Sin tildar esto como bueno o malo, me quedo principalmente con que justamente por esto, integrarse en la sociedad española es relativamente fácil. Y para el caso de los argentinos, mientras menos te el vivo te hagas, más fácil  y mejor recibido.

Si bien esto es bueno (¿a quién le gustaría no poder integrarse en una sociedad?), a mi me resultó poco desafiante. Porque salvando que en general el país como sociedad, como conjunto de burocracias y procesos funciona mucho mejor que la Argentina, al final, es más o menos lo mismo (acá se viene los tomatasos). 

Por supuesto que esto parte de la base que mi plan original de viaje era ir a una cultura totalmente diferente a la mía. De hecho, en mi plan inicial el destino era Nueva Zelanda (con Australia en segundo puesto). Por eso encontrarme en España con tantas similitudes al lugar donde crecí, me pareció muy similar a lo que ya conocía.

Así y todo, no califico de pobre ni negativa mi experiencia. Al contrario, creo que me ayudó mucho a replantear mis opiniones sobre la cultura Argentina. Hasta alguna vez recuerdo haber dicho que Argentina debería estar como España para dejar de ser tan bananeros y tan mal vistos. Y esto lo digo considerando que en buena parte, los españoles no estan del todo contentos con el país que tienen. Pero claro ¿qué pueblo está totalmente satisfecho de la sociedad/gobierno que tienen?

Y que mencioné a la gente, hablemos un poco de ellos. Después de todo, son ellos los que hacen al país.

Lo primero, desde que puse el primer pie en España comprobé, casi con presisión milimétrica, que el estereotipo de español que tenemos en Argentina es totalmente fiel al español original. Por supuesto que lo digo si ánimos de ofender. Y aclaro que lo digo en recordando la segunda aclaración que hice al comienzo.

Así y todo, en general, los españoles que pude conocer más personalmente, me parecieron muy majos, como dirían ellos. En general simpre me recibieron muy bien, se interesaron en saber de dónde venía, y hasta muchos me interrogaron sobre mitos y realidades sobre la cultura argentina.

No me tocó cruzarme con ningún tipo de discriminación ni rechazo de ningún tipo. Y si bien al principio “lo temí”, principalmente por la “advertencia” de que los mallorquines eran muy cerrados, en ningún momento pasé por situaciones feas. Claro está, acostumbrarse a que a uno lo carguen e imiten por ser argentino es una de las primeras cosas que hay que hacer al llegar a España.

Panoramica del Puero y la Bahia de Andratx, Mallorca.Para ir cerrando, si bien volvería a España en cualquier momento para conocer todo lo que me faltó, mi tiempo de vida allá me hizo confirmar que prefiero la cultura argentina. Descubrí que para vivir en una sociedad parecida, prefiero vivir en la mía. Supongo que cuando se trata de códigos de afecto, de amistad, de compañerismo y de simple día a día, me siento más cómodo con los argentinos de siempre.

Sin duda me siento agradecido para con los españoles. No solo porque a mi me trataron muy bien y compartieron su país conmigo, sino porque lo hacen todos los días, con millones de inmigrantes de todas partes del mundo. Y en eso los considero más tolerantes que los argentinos, porque seamos sinceros ¿hasta que punto nos bancaríamos a la Argentina repleta de inmigrantes? En ese sentido son un ejemplo.

Para la cuarta y última parte me queda pendiente relatar lo que me faltó hacer. Lo que extraño de España, lo que extraño de Europa, y las razones por las que me volveré a embarcar en una aventura similar en un futuro todavía indefinido.

One Response to “Vivir acá, vivir allá. Tercera Parte.”

  1. me parece que tuviste suerte de encontrarte con españoles tolerantes y no xenofobicos… lucky you

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